domingo, 7 de julio de 2024

GRECIA-EGEO I

    El dia 6 me levanto al amanecer para pasar el canal de Corinto. Llamo a control de tráfico, me dicen que de momento está pasando un convoy hacia el Oeste, me avisarán cuando toque el turno a los que vamos hacia el Este. Una hora más tarde me llaman por radio y me dicen que levante el ancla y me sitúe junto a la entrada. 


   Veo salir, procedentes del Egeo, varios barcos, entre ellos un mercante:


   Me vuelven a llamar y me dicen que proceda, y ahí voy:





   El canal es muy estrecho, hay que navegar con precaución, me impresiona más de lo que esperaba.

    Una vez en el Egeo pongo rumbo a Egina a buscar fondeaderos protegidos del viento del Norte, que anuncian van a ser de consideración en los próximos días. Al pasar por el puerto entro a echar un vistazo, por si se puede abarloar. La información que tengo es que se amarra echando el ancla por proa, hay que controlar el motor y el molinete del ancla simultáneamente, no me atrevo yendo solo. El caso es que veo salir un barco que deja un puesto bastante amplio, no hay nada de viento, ¿y si....? Rápidamente me decido a probar. Echo el ancla en medio del puerto y empiezo a retroceder de popa largando cadena con el mando a distancia. Veo que del barco de al lado han salido a cogerme las amarras de popa, llego junto al muelle, paro el barco, largo las amarras de popa mientras me digo, ¡qué suerte, es la primera vez que hago esta maniobra y ha salido bien! Voy a proa a ajustar la cadena del ancla y,..., está cruzada sobre la cadena de mi vecino de babor, que no está en ese momento. Me quedo desolado, si mi ancla se ha enganchando a su cadena no sé cómo hacer. Voy a la administración del puerto a hacer el papeleo y les pregunto por un buzo. Me indican dónde conseguirlo, pero son las dos y están comiendo. Al volver al barco veo que ya está el vecino, le digo lo que ha pasado, le pido disculpas y le digo que llamaré a un buzo para solucionar el problema. Me dice, ¿un buzo? ¿para qué quieres pagarle 150 euros a un buzo? Esto pasa todos los días y tiene solución. Se ofrece a pasar a mi barco y ayudarme a levantar el ancla y volver a echarla. Así es, yo me pongo al motor, él a proa controlando el molinete, va recogiendo cadena, voy moviendo el barco, y,..., ¡ha habido suerte!, mi ancla sale sin problemas, no se ha enganchado con la suya. A continuación me explica cómo atracar con ancla, me dice que había tirado el ancla en el sitio correcto pero el fallo ha estado en la aproximación al muelle. Esta segunda vez la maniobra ha salido bien, me quedo muy muy aliviado y le regalo un montón de cervezas.


    Egina tiene un importante pasado. Los comerciantes de Egina que trataban con los fenicios adaptaron el alfabeto fenicio al griego, que a su vez fué adaptado por los romanos al latín, es el alfabeto que utilizamos. Hoy es una isla que vive del turismo (está a 20 minutos de Atenas en el ferry rápido) y de los pistachos. El puerto municipal tiene la típica configuración de los puertos griegos. Los barcos atracados de popa justo delante de bares, restaurantes, heladerías, etc.




   De Egina salí el martes 9 hacia el fondeadero de Hermione. La previsión meteorológica indicaba viento, que en las proximidades del cabo que abre el golfo donde está Hermione, sería de mayor intensidad. La primera parte de la travesía es ideal, ni mucho ni poco viento, que va aumentando en las cercanías del cabo. Pongo un rizo, luego otro (poner rizos es disminuir la superficie de la vela), pero no me imaginaba lo que iba a pasar... Al dar la vuelta al cabo el viento sube rápidamente de intensidad y se vuelve racheado, tanto que me cuesta mantener el control del barco. Decido enrollar la vela de proa, dejando solo un poco para mantener la estabilidad, y de pronto llega una racha de 40 nudos (74km/h) que me hace perder el control de la situación. Para recuperarlo pongo el barco casi popa al viento y seguidamente contra el viento para arriar la mayor. Cuando termino con la mayor me llama la atención unas extrañas vibraciones que vienen de proa, y al mirar, ¡horror! el trozo de vela que había dejados sin enrollar se ha revirado en el estay, ha hecho lo que llamamos "un ocho", "un bikini" o también "el caramelo". Esto es grave, al enrollar la vela el movimiento que cierra la parte de abajo de la vela abre la de arriba, y viceversa, o sea, no se puede enrollar. Además, la vela transmite unas vibraciones que son peligrosas con este viento. Por suerte,..., la vela se rompe en el punto de unión de las dos partes del ocho. Al menos puedo enrollar la parte más grande, la otra es pequeña y de momento no da problemas. Sigo una hora más a motor hasta llegar al fondo del golfo, allí hay menos viento y mucho espacio. Echo el ancla y, con dificultad por el  viento, he podido arriar los dos trozos de la vela, una vez plegados los he guardado en el pañol del barco. Por fin puedo descansar. Fondeadero de Hermione, que se ve al fondo en una de las imágenes:



   Esto es desolador, ¡haber llegado aquí para tener que abandonar! Instalo la trinqueta (una vela pequeña para vientos fuertes).  Mi siguiente etapa era ir a la isla de Milo, pero me voy a dormir pensando en empezar la vuelta al día siguiente. Al levantarme me digo, ¡me voy a Milo!, a fin de cuentas no hay ningún problema con la mayor (bueno, el viento también rompió algunos de los cabos que sujetan la vela cuando se repliega, pero se puede manejar) y en proa está la trinqueta. Salgo para Milo, donde llego al fondeadero de noche y sin problemas. 

  En estas imágenes se ve el barco navegando con la trinqueta:



   Una isla en el trayecto a Milos





   Fondeado en Milos, la trinqueta guardada en su funda:


   Y ahora sí, hasta aquí he llegado. Estamos a mediados de Julio, mi plan inicial era volver a partir de estas fechas, pero me frustra tener que hacerlo por la rotura de la vela. Me he llegado a plantear alargar la travesía, dejar el barco en Grecia y volver la próxima temporada, pero no he conseguido extender mi permiso de navegación en Grecia y, sobre todo, la solución de la trinqueta es buena, pero provisional. Mañana empiezo el retorno a Valencia.   

   El sábado 13 hago la travesía de Milos al Sur del Peloponeso. El Meltemi, ese persistente viento del Norte tan habitual en el Egeo, me acompaña hasta la mitad de la travesía, a partir de ahí a motor, y con la llegada al cabo Malea empiezo a entrar en el mar Jónico, que voy a contar en una nueva entrada. Mapa de la navegación por el Egeo:


























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