El viernes 20 salgo de Corinto

para Galaxidi, donde echo el ancla a media tarde en el fondeadero exterior. A la mañana siguiente preparo las defensas y los cabos de amarre, no confío en encontrar sitio, pero quién sabe. Voy entrando en el puerto, parece lleno, pero,..., ¡sí hay sitio!. Aquí se amarra "a la griega", echando el ancla por proa y bien lejos del muelle. Doy vueltas buscando la posición correcta, y cuando empiezo a largar cadena me gritan desde uno de los barcos al lado del cual quiero amarrar, "NO, NO, NO". Doy más vueltas, lo intento otra vez, no me dicen nada y veo que mis vecinos se sitúan en el muelle para coger las amarras de popa, imprescindible porque hay anillas, yo solo no podría amarrar. Voy retrocediendo marcha atrás dejando que el ancla se clave y tense la cadena señal que el ancla "ha cogido". La maniobra sale bien, le lanzo a mis vecinos los cabos de popa y amarro. Estoy muy contento, Galaxidi se ve un pueblo muy bonito, tengo muy buenas referencias. A pocos metros del barco, el paseo con bares, tiendas y restaurantes:

Solo unos minutos más tarde se acerca Richard a saludarme. Es un español de origen venezolano que hace seis años llegó a Galaxidi y se quedó a vivir. Me habían hablado de él en Valencia, está en el bar de enfrente con un italiano que vive parte del año en Galaxidi y parte en Ginebra, ambos navegantes. La conversación es agradable, se interesan por mis navegaciones y yo por su experiencia en la navegación por Grecia y en general, por la vida en Galaxidi. Ambos destacan el caracter tranquilo y la sociabilidad que han encontrado aquí, donde me dicen la gente valora más la amistad que el desarrollo desenfrenado. Richard y su perra:
El puerto nuevo, donde estoy
En otros tiempos Galaxidi fué una importante etapa de las rutas de navegación, las antiguas casas de los comerciantes destacan sobre el puerto viejo, casi en desuso
En las calles de Galaxidi se respira una sensación de tiempo detenido, calma y tranquilidad que me dicen buscados conscientemente. Sin embargo uno de los mejores restaurantes de Grecia está aquí. Galaxidi se te mete inmediatamente en el corazón, es fácil entender que Richard se haya quedado a vivir.
Coincido en más ocasiones con Richard y el italiano (no sé su nombre), tenemos más conversaciones sentados en la terraza mientras tomas algo y pasa el tiempo.
Al día siguiente llegan los pasajeros de un barco de charter de Denia, Richard me los presenta y esa noche me invitan a cenar en su barco. Yo aporto dos botellas de vino blanco (un vermentino de Cerdeña y un Moscofilero griedgo) y un queso de oveja de Naxos. Tienen éxito. Después de cenar estamos hasta la una tomando algo en uno de los bares enfrente de los barcos, tienen mucho interés por mis navegaciones en Grecia.
El domingo 22 es la fiesta nacional de Grecia. El sábado por la noche hay un desfile en memoria de los que murieron en la lucha por la independencia:
El domingo por la mañana hay otro desfile, este de carácter festivo:
A punto de disparar las pistolas
Para cerrar, la bandera
Esto es todo, mañana lunes 23 me voy de Galaxidi, va a ser el sitio del que más me va a costar irme. Esa noche fondeo frente a Missolongui y al día siguiente en Ítaca. El miércoles salgo a ver si hay sitio en el puerto, tengo muchas dudas porque hay un montón de barcos por esta zona. ¡Pero hay sitio! Son muchos los barcos que han salido y las condiciones son buenas, me sitúo a unos cuarenta metros del amarre, lanzo el ancla y suelto cadena, voy reculando marcha atrás, dejo de soltar cadena para dejar que el ancla se clave y a partir de ahí regulo la aproximación con el molinete. Un vecino del barco de al lado me está esperando para cogerme las amarras y todo sale bien.
¡He llegado a Ítaca! Los amarres están en un bonito puerto natural, mejor pongo fotos:
Cómo no, Homero, Ulises y Penélope:
El jueves 26 he hecho una marcha a los restos arqueológicos de la antigua Ítaca. El recorrido es por carretera, pero las vistas son bonitas:
Cuando llego al sitio, decepción, no está preparado para visitas. Es una colina donde se puede ver desde lejos los restos de algunas murallas, pero nada más:
Esto es todo en Vathi, mañana salgo hacia el golfo Ambrakios, donde espero encontrar refugio de los vientos fuerte que predicen para el domingo y el lunes.
La travesía a Ambrakios es más larga de lo habitual, el puente de Lefkas está cerrado por mantenimiento y hay que rodear la isla por el Oeste. Resulta que somos una auténtica procesión de barcos yendo hacia el Norte, supongo que por estar cerca de fin de mes y también buscando refugio. Llego al fondeadero de la Panagia a media tarde, echo el ancla y a la mañana siguiente, sabado 28, salgo al fondeadero que he escogido, no da resguardo del viento pero sí del mar y puedo echar el ancla en un fondo de 3.5 metros de arena, da muy buena sujección. El domingo entra el viento, pero no llega a ser tanto como indicaba la previsión, como mucho rachas de 23 nudos (43km/h), no ha sido desagradable.
El miércoles tengo previsto entrar en la marina de Preveza, donde he reservado amarre para todo el mes de Octubre. En Preveza tengo que encontrar una agencia de viajes para comprar los billetes de vuelta y preparar el barco para la invernada en el varadero: limpieza a fondo, asegurarme de no dejar restos de comida, retirar la trinqueta, desmontar el bimini (toldo de verano) y la capota, etc. Si hace buen tiempo haré pequeñas travesías por los alrededores.
Mapa de las últimas navegaciones:

Octubre llega a su fin, mi temporada 2024 de navegación también. En este mes que he permanecido en la Marina de Preveza he aprovechado para acondicionar el barco para la próxima temporada. Más exactamente, para las condiciones de navegación en el Egeo, mucho más exigentes que lo que estamos acostumbrados en Valencia y las Baleares. He cambiado el ancla por otra de las "de tercera generación" y de mayor peso, se supone que aguanta vientos de hasta 50 nudos (93km/h). He dejado el bimini (toldo de sombra en la zona de popa) y la vela mayor para que repasen las costuras y se ha sustituido una de las cremalleras de la capota. De Preveza voy a hablar de dos mujeres: Cora es australiana, ella y David han sido mis vecinos de enfrente. El año pasado compraron un catamarán en Francia y lo han traído hasta Grecia, la semana pasada volvieron a Australia y han dejado el barco en la marina. Cora es muy sociable, todas las tardes organiza un té con las mujeres de habla inglesa del pantalán, su parloteo anima las demasiado tranquilas tardes de Octubre, cuando abres la escotilla por la mañana lo primero que ves es su sonrisa "Nice day, how are you, Juan?". Cuando le hice una pregunta sobre la preparación del barco para el invierno me invitó a pasar y me mostró cómo dejar la ropa en bolsas al vacío,..., yo creía que solo se hace con la chistorra. Le pregunté si habían tenido problemas con las orcas en el estrecho de Gibraltar, y me dijo que al ir por la costa de Portugal el tiempo fué malo y estaba tan mareada que lo único que quería era morirse, le daba igual si las orcas les atacaban. Otra mujer que queda en el recuerdo es Merav. Al verme pasar cargado con la nueva ancla se ofreció a ayudarme. Estuvimos hablando unos cinco minutos, al día siguiente volvía a Israel aunque según ella, "no era el mejor momento". Lo que me impresionó fué que, aunque no lo dijera, su expresión y forma de hablar indicaban que tenía miedo. En esta travesía he conocido gente que se queda en el recuerdo, ya lo he comentado en las entradas.
Y con esto ha llegado el momento de decir FIN DE LA TRAVESÍA, el año que viene más
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A este paso vuelves para el año que viene y harías muy bien. Disfruta de Galaxidi. Un abrazo y cuidate mucho
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